“Niedecker, gran poeta y asistenta de limpieza”

Lorine Niedecker, 1903, Wisconsin, + 1970. Una gran parte que en su existencia tuvo que vivir y sobrevivir con oficios modestos, y eso no fue óbice para que hiciese una obra poética de alto nivel, de un gran valor estético y conceptual, no solo a nivel de su país, sino como una de las grandes poetas del siglo veinte del mundo.

Cosa que no hay que obviar, y olvidar, en un tiempo de tantos poetas en el mundo, cientos de miles posiblemente, y que posiblemente sus obras quedarán rezagadas en la cualificación del valor para los demás. Posiblemente, quizás, muchas de esos y esas poetas con un valor apreciable o suficiente para su territorio. Intentaremos fijar algunos puntos:

– Si miramos, aunque sea superficialmente, la vida y existencia de esta mujer, tanto en su sentido individual, como en sus significados creativos y poéticos, percibimos o nos da la sensación de cuánto influyó su situación personal, a y en diversos sentidos. Quizás como en todo ser humano.

Releyendo poemas y pensando y reflexionando sobre algunos asuntos y puntos de su existencia, a mí me da la sensación, que por un lado, no podía evitar observar la realidad, y la realidad de una forma poética, no podía evitar escribir o redactar o sentir poemas, no podía tampoco al mismo tiempo de preguntarse mil veces, si debería dejar de hacerlo.

Creo que entre los defectos y errores que el mundo de la cultura tiene, que no sé si ya es casi una epidemia o es congénito, es no ser consciente del valor de las obras de los demás, y enseguida se califican de notables o mediocres. Da la sensación muchas veces, que en vez de alegrarse de que otra persona también se dedique a esa actividad, se toma como competitividad. Y esa es la sensación enorme que produce cuando nos acercamos a Lorine, que viendo su situación existencial compleja, demasiadas personas le cerraron puertas, la aislaron aún más que ya su situación personal y geográfica le conducía.

– Esta poeta, quizás como todo autor de arte, sea el género que sea, intenta compaginar su sensibilidad interior, con un medio-instrumento que es su arte, y armonizarlo con los embates de su tiempo y circunstancias. Y en ese tapiz de interrelaciones del sujeto y su sensibilidad-pensamiento-creatividad, y el arte que ha escogido o ha sido escogido por él, y las circunstancias intenta destilar “un producto cultural” que sea significativo y simbólico, significante y metafórico. Es decir, que exprese una realidad interior-exterior, concreta para la autora, en este caso, pero polisemántico para el futuro receptor, en este caso lector.

– Se ha indicado que la poesía de Lorine, interconecta y conexiona la claridad y la luz, con el enigma y el misterio. Es diríamos, me atrevo a interpretar ese misterio de decir-expresar, y de no decir-no expresar, de clarificar y exponer al público algo, y al mismo tiempo esconder una parte de ese algo. Es diríamos esa lucha entre la intimidad y la extroversión.

Esa dialéctica entre lo privado y lo público, entre la culpa y el arrepentimiento y el perdón que toda vida arrastra como un gran camello su joroba. Porque todo ser humano, toda persona que respira, siente si los pensamientos del pasado le devienen en presente, siente que algo ha hecho mal, algo muy mal, algo muy bien, algo bueno. Y en esa lucha estamos. Quizás la poesía, quizás cualquier arte, uno de sus fines, es que al mirarse en ese espejo, todo corazón-mente-cuerpo-carne-alma de alguna manera se sosiegue y se perdone a si mismo.

– Debemos no olvidar que la creatividad de esta mujer, incluso aunque se relacionó con grandes poetas de su tiempo, la creatividad pudo haberse quedado en el camino. Lo que escribió, e incluso lo que publicó pudo perfectamente quedarse olvidado en los vericuetos de la intrahistoria personal y de la intrahistoria del mundo cultural de la poesía de su tiempo y de su época. Es decir, olvidada y destruida, como casi la de la inmensa mayoría de poetas hasta ahora.

Recordamos lo que no se pierde, véase este caso, pero nunca sabremos del todo, lo que se pierde, esas obras y personas, que algo realizan, que algo plasman en la historia, pero que otra parte se queda en el camino, y al final, todo o casi todo se olvida.

He indicado hasta la saciedad, la necesidad de crear centros documentales, en este caso de poesía, hace lustros indicaba, que estos podrían ser físicos o materiales, hoy, hoy podrían ser virtuales, por territorios por materias o por especialidad. Así de este modo, cualquier poeta, en este caso, mejor o peor, mediocre o notable, tendría una posibilidad de que su trabajo perdurarse en el tiempo, y después otras generaciones analicen y valoren y reevalúen.

Y esta poeta es otro ejemplo más, que su producción y su creación pudieron muy fácilmente quedar olvidada y destruida, ciertamente quizás habría podido construir más adjetivos y verbos y sustantivos y poemas, de haber tenido otras circunstancias y otros apoyos.

Si esta obra y vida de esta poeta, sirviese al menos, para que nos diésemos cuenta, que quizás a nuestro lado existen poetas, semiolvidados y olvidados, incluso laborando su vida en profesiones sin demasiado deslumbre, quizás sin estar brillando en la vida cultural de sus lugares, si nos diésemos cuenta, quizás de esto, quizás este artículo habría servido para algo.

Para terminar, en homenaje a esta gran poeta, que supo y fue capaz de no morir en el intento, un pequeño verso de ella misma: “[…] Pienso en un árbol/ para hacerlo/ durar”.

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